Caso de obstrucción de la vía urinaria baja en la etapa fetal | The Children's Hospital of Philadelphia

Center for Fetal Diagnosis and Treatment

Caso de obstrucción de la vía urinaria baja en la etapa fetal

Una mujer de 25 años, en su segundo embarazo y con antecedente de un parto previo, fue remitida para evaluación de una obstrucción de la vía urinaria baja del feto. La evaluación ecográfica inicial, a las 20 semanas de gestación, reveló un feto de sexo masculino, con agrandamiento significativo de la vejiga, reducción importante del volumen del líquido amniótico (oligohidramnios) e hidronefrosis bilateral. En la ecografía, la vejiga fetal mostraba el signo del “ojo de cerradura”, lo que indicaba obstrucción uretral proximal, del tipo observado en los casos de valvas uretrales posteriores o atresia uretral. No se observaron otras anomalías. La ecocardiografía fetal fue normal. IMAGE: Ultrasound showing characteristic
Ecografía que muestra la característica vejiga “en ojo de cerradura”. © CHOP/CFDT
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La familia recibió asesoramiento sobre la evolución natural de la obstrucción de la salida de la vejiga, sobre el mal pronóstico que tiene si no se trata y las potenciales intervenciones en los casos muy específicos en que se puede demostrar la posibilidad de rescate de la función renal.

La familia decidió continuar con una evaluación para valorar la función renal y determinar si verdaderamente había una obstrucción de la vía urinaria baja en el feto. Se realizaron, separados por intervalos de dos días, tres drenajes de la vejiga guiados por ecografía. También se obtuvieron muestras de vellosidades coriónicas para descartar una anomalía cromosómica fetal que está presente en el 6 a 8 por ciento de estos casos. Los resultados demostraron cromosomas normales correspondientes al sexo masculino (46, XY). Los valores de electrolitos y proteínas en orina estuvieron en el límite de la normalidad. Sin embargo, se planteó la sospecha de asimetría funcional renal sobre la base del aspecto de los riñones en la ecografía. Se sospechó daño en uno de los riñones por el aspecto ecogénico y la presencia de varios quistes en el tejido renal. El otro riñón, sin embargo, demostró un aumento mínimo de la ecogenicidad, no tenía quistes corticales visibles y se presumió que su daño era menor. Para obtener más detalles, se realizó una aspiración con aguja guiada por ecografía, a fin de evaluar la función del riñón de apariencia más normal. La orina de este riñón indicó solamente un grado leve de daño, con posibilidad de rescate mediante una intervención.

Después de consultar nuevamente sobre los riesgos y beneficios de la intervención, la familia se decidió por la colocación de una derivación vesicoamniótica. A las 21 semanas de gestación, se realizó una amnioinfusión para restaurar el volumen del líquido amniótico a niveles normales, y se colocó en la vejiga fetal un catéter de derivación vesicoamniótica sin complicaciones. Las ecografías de seguimiento revelaron la restitución del volumen del líquido amniótico y una derivación vesical en el sitio correcta y funcional. No hubo complicaciones en otros aspectos del embarazo.

A las 36 semanas se produjo el parto vaginal tras el inicio espontáneo del trabajo de parto. Después del parto, se le practicó una vesicostomía al bebé, seguida de la corrección de la obstrucción de salida; se comprobó que esta se debía a valvas uretrales posteriores. Uno de los riñones presentaba daño y mínima funcionalidad, mientras que el otro ha continuado funcionando normalmente. En la actualidad el niño se desarrolla bien, es feliz y tiene 5 años. 

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