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The Children’s Hospital of Philadelphia (CHOP) ha codirigido un importante y decisivo estudio denominado Estudio de Tratamiento del Mielomeningocele (MOMS, por sus siglas en inglés) para evaluar la eficacia de la cirugía prenatal de reparación de la espina bífida en comparación con el tratamiento tradicional de reparación posnatal de la espina bífida. Este estudio nacional prospectivo y aleatorizado de siete años de duración se llevó a cabo a fin de suministrar evidencia empírica e imparcial sobre la eficacia de la cirugía fetal para la espina bífida en comparación con la reparación posnatal de la espina bífida. Los resultados del estudio demostraron que la cirugía fetal redujo de manera significativa la necesidad de realizar derivaciones para disminuir la acumulación de líquido en el cerebro, mejoró la función motora y aumentó las probabilidades de que el niño camine de forma autónoma. Este video sobre cirugía fetal de reparación de la espina bífida analiza los factores que determinan quiénes son buenos candidatos para la cirugía.
El video El nacimiento de un importante avance explora el diagnóstico, las opciones de tratamiento, el parto y la atención de seguimiento en The Children’s Hospital of Philadelphia. Los expertos del Centro de Diagnóstico y Tratamiento Fetal de CHOP poseen en conjunto el mayor bagaje de experiencia en reparación prenatal de la espina bífida de todo el mundo.
N. Scott Adzick, MD: Por primera vez en la historia de la humanidad, más allá de la reparación posnatal del mielomeningocele, tenemos una nueva manera de ofrecer esperanza a las familias y a los niños que reciben un diagnóstico prenatal de espina bífida.
Leslie N. Sutton, MD: Los estudios preliminares que realizamos sugirieron que la cirugía fetal podría ser beneficiosa, pero para demostrarlo tuvimos que realizar un ensayo clínico prospectivo aleatorizado.
N. Scott Adzick, MD: El Estudio MOMS comenzó en 2003, y fue una comparación directa entre la reparación del mielomeningocele antes y después del nacimiento.
Leslie N. Sutton, MD: Y lo que el estudio MOMS demostró, fundamentalmente, es que el grupo al que se le realizó la cirugía fetal tuvo resultados mucho más positivos en casi todos los aspectos en comparación con el tratamiento convencional.
Mark P. Johnson, MD: Es muy importante que la familia comprenda que la cirugía fetal es realmente un proceso de enorme complejidad.
N. Scott Adzick, MD: La madre debe someterse a una operación. En este proceso, ella es una testigo inocente. Tiene que atravesar una operación compleja para obtener un beneficio potencial para su hijo.
Mark P. Johnson, MD: Es una cirugía multidisciplinaria y compleja. La operación en sí misma entraña importantes riesgos.
Leslie N. Sutton, MD: Tenemos que decirles que existe la posibilidad de perder el bebé. Podríamos realizar la cirugía fetal y el resultado podría ser la pérdida del embarazo.
N. Scott Adzick, MD: Existe un riesgo importante para el feto, que es el riesgo de parto prematuro. Para la madre, existe el riesgo que implica la anestesia general y una operación de gran envergadura.
Martha G. Hudson, MSW: Algunas familias no podrán optar por la cirugía fetal por cuestiones médicas de la madre o del niño.
Susan R. Miesnik, MSN: Si el feto no presenta herniación rombencefálica, por ejemplo, una malformación de Arnold Chiari, ese feto no sería candidato para la cirugía. Si la lesión, el defecto, está en la zona más baja de la columna vertebral, en el área del sacro, muchas veces tampoco puede practicarse la cirugía.
N. Scott Adzick, MD: En algunas ocasiones, en relación con la intervención fetal, los pacientes son derivados demasiado tarde. Por ejemplo, la operación fetal no se realiza después de las 26 semanas de gestación, ya que no parece aportar beneficios significativos.
Susan R. Miesnik, MSN: Si la madre tiene determinadas afecciones médicas puede quedar excluida de la posibilidad de someterse a este procedimiento; por ejemplo, si tiene diabetes o asma grave, o tiene problemas por obesidad o problemas de salud mental que no estén bien controlados. Hay determinados criterios que se deben cumplir, por eso la madre debe estar saludable en todos los aspectos de su vida.
Michael Mulligan, padre: Existen riesgos, pero sabíamos que si ellos consideraban que éramos buenos candidatos, esa era, posiblemente, la opción correcta para nosotros.
Katherine Mulligan, madre: Era un riesgo que estábamos dispuestos a correr.
Michael Mulligan, padre: Exacto.
Katherine Mulligan, madre: No había nada más importante que traer a ese niño al mundo. Y poder traerlo con más salud era algo muy valioso para nosotros.